Bienvenido a la página de protocolos para la vigilancia y control de roedores sinantrópicos

Los roedores sinantrópicos generan uno de los problemas de más difícil solución dentro del universo de control de vectores y reservorios. Su elevada tasa de natalidad, el amplio espectro de nichos ecológicos ocupados, su heterogéneo repertorio de conductas alimentarias y su singular capacidad de adaptación a las restricciones impuestas por el hombre, parecen ser los componentes vertebrales de una ecuación que tiene como resultado final la presencia de estas especies en la mayor parte de los ecosistemas antrópicos de la tierra

Esta situación no solamente provoca cuantiosas pérdidas económicas, sino un riesgo de consideración para la Salud Pública. Paradójicamente, es tendencia a nivel general que el control de roedores evidencie una falta de continuidad institucional, programática y de formación de recursos humanos que se transforma en parte del problema.

Por otra parte, en las últimas tres décadas, la conceptualización del control de roedores ha abierto un nuevo capítulo que ha dejado de lado la universalidad y el marco teórico que la caracterizaron hasta mediados de los ochenta, para dar paso a programas integrados, desarrollados desde la óptica de la ecología aplicada. En ellos, la interpretación y el análisis de la situación-problema se constituyen al mismo tiempo en esencia y objetivo de su concepción.

En este contexto, la necesidad actual de disminuir el margen de error en las intervenciones dirigidas al control de roedores en un área definida, exige un conocimiento más integral de determinados aspectos biológicos y ecológicos de las especies sinantrópicas, y aumenta la necesidad de reunir, analizar e interpretar la información obtenible a campo, a partir de la actividad de estos roedores, y de transformarla en una directriz de las acciones a implementar.

En este contexto, el presente documento aspira, por un lado, a constituirse en un aporte para que el personal de salud incorpore metodologías de estimación de infestaciones en la práctica cotidiana, como procedimiento para caracterizar realidades que exigen atención, en cuantificar los cambios en una situación que se considera problemática, o generar información útil para mejorar el proceso de toma de decisiones, de diseño, de ejecución o de evaluación de programas. Por otro, a impulsar a que éstos procesos sean planificados y sistemáticos, adaptados a las particularidades de cada situación.